A veces los chicos tienen un objeto preferido. Puede ser una mantita o sabanita, un oso de paño, una muñeca que los acompaña a todas partes. Lo llevan en sus paseos, lo ponen sobre la mesa a la hora de comer y los acompaña para dormir. Les da seguridad y compañia. Es un acompañante silencioso que se puede acariciar, estrujar y que tambien "escucha", aguanta gritos, retos y lagrimas.
Es importante cuidar que ese objeto preferido no se pierda. Es su manera de recordar a su mamá o a otro ser querido que no está en ese momento, y eso le da tranquilidad y confianza.
Hay que saber que los niños por su propia cuenta simplemente "lo olvidan" cuando no es mas ya un soporte necesario.
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